Frozen (Capitulo 5 continuacion)
- ¡Sandra Marie no quiero ver a nadie! -le grité desesperada-
- ¡Jessica Adrianne! ¡Sal ya mismo de ahí y levántate! Hazlo por tu hijo...
Las palabras de mi hermana me hicieron abrir los ojos. Amaba a Raphael, pero más te amaba a ti. Tú eras en ese momento, y siempre, mi razón de vida y de seguir adelante. Me salí de la cama, me lavé la cara y me coloqué la bata. Abrí la puerta y miré fijamente a la cara a tu tía. Ella me regaló una amplia sonrisa y un calido abrazo.
Bajé a la sala y encontré a Bob sentado con varios cuadernos en las piernas...
- Bob...-susurré cuando lo vi-
- Jessy...-él se levantó y me abrazó fuertemente- Hoy hablé con Raphael, y ya entiendo porque no fuiste a clases hoy...
No pude hacer más nada que bajar la mirada. Él me conocía perfectamente, era mi mejor amigo y no se lo podía ni se lo quería negar. A pesar de que seguía enamorado de mí, desde el comienzo de mi relación no volvía a tocarme el tema. Nos sentamos en el sillón a conversar.
- ¿Cómo estas?
- No te puedo mentir Bob.-suspiré- Imagino que Raphael te contó todo...
- Por cierto ¡Felicidades! -me interrumpió-
- Gracias.-sonreí- Estoy muy contenta por eso, pero me siento terrible con la noticia de que Raphael se irá a Irak. Siento que no volverá conmigo ni con nuestro bebe. Aunque el me jura y perjura que estaremos juntos hasta el final, yo no puedo convencerme.
- Jessy yo estuve hablando con él. Y está muy preocupado por ti. Tú sabes que el te ama profundamente y que si te juró que volvería, lo hará.-me animó- Además sabes que cuentas con mi total apoyo.-juntó su mano con la mía-
- Bob...
- Como amigos.-me aclaró- Sabes que te quiero como algo mas.-bajo la mirada- Pero si quieres a Raphael te deseo lo mejor y haré lo que sea por verte feliz.
- Gracias Bob. Eres muy especial. Y se que llegara la mujer ideal para ti.
Él estuvo un rato largo conmigo explicándome un pa r de cosas de la clase de ese día y acompañándome mientras tomaba apuntes. Desde ese día traté de hacerle pensar a Raphael que todo estaría bien y que confiaría en su juramente de que volvería, aunque no fuese así. El tiempo fue pasando poco a poco, y semanas después llegó uno de los días más tristes de mi vida. Era hora de que Raphael marchara. Había llegado el momento de que tu padre se alejara de nuestro lado.
Aquel día no quería ir a despedirme por un lado. Pero necesitaba hacerlo. Me vestí con una ropa ligera, me recogí el cabello en una cola de caballo y le pedí a Sandy que me acompañara. En el trayecto iba muy pensativa, y por no mencionar triste. Llegamos al aeropuerto militar de la ciudad. Cuando puse el primer pié fuera del auto mi cuerpo comenzó a erizarse. No me sentía a gusto en ese lugar y si no hubiese sido porque el amor de mi vida se iría en uno de esos aviones hubiese salido corriendo en ese preciso instante.
Mientras mas me acercaba al lugar de despegue más nostálgica me iba poniendo. De repente subí la mirada y comencé a ver a Raphael. Estaba vestido con un traje verde militarizado, unas botas negras de cuero y un chaleco que aparentaba ser antibalas. No pude contener más y corrí hacia sus brazos. Cuando llegué el me abrazo tan fuerte que me levantó por los aires. Me miró fijamente a los ojos y me beso en los labios despacio y suavemente. Fue un dulce beso, de esos pocos que uno experimenta en su vida. Volví a abrazarlo sin contener mis lágrimas, me aferré a su cuerpo tanto como pude, absorbiendo su aroma. No quería que se fuera y que arriesgara su vida y nuestro futuro. Cuando quedaban pocos minutos tuvimos que despedirnos en realidad.
- Júrame que te cuidaras y que cuidaras a nuestro hijo.-me pidió tomando mi cara entre sus manos-
- Sabes que lo haré.-musité entre las lagrimas- Por favor Raphael júrame por lo que mas ames que volverás, que no me dejaras sola y que me amas y lo harás por siempre... Por favor.-le rogué- Júramelo por lo mas importante de tu vida.-balbuceé con la voz ahogada por las lagrimas-
- Te lo juro por ti...- me miró fijamente a los ojos- Te lo juro por ustedes dos, que son lo que mas amo en mi vida...
Nuevamente las lagrimas comenzaron a abarrotar mis ojos quienes de desbordaban. Lo besé por última vez, sin imaginarme que seria el último beso que le daría. Nos abrazamos. Me dijo que me amaba y subió junto a los demás militares. Volteé y me di cuenta que no era la única mujer que lloraba por la partida de su novio, su esposo, su hijo o su padre. Esos hombres iban a arriesgar su vida por una pasión y por un amor en común: el amor a su país. A pesar de que Raphael conocía mi disgusto con esa profesión, yo lo respetaba y jamás pensé en obligarlo a dejarla.
Sentí un par de manos en cada uno de mis hombros. Bob y Sandy, esas personas incondicionales para mi en ese momento me estaban apoyando. Traté de calmarme pues pensaba que podría llegar a transmitirte toda esa tristeza a ti, y lo menos que deseaba en esos instantes era hacerte daño. Regresamos a casa y me senté a comer un poco de cereal. Empezabas a darme los típicos antojos de embarazada. Todos estábamos en silencio. Ese silencio que me permitió pensar en que haría los siguientes cinco largos meses de mi vida. Sabía que seguiría con mis estudios y con mis cuidados médicos.
Ese día pasó poco a poco y de manera lenta. Así como los días siguientes. No fue hasta el tercer día después de su partida cuando tu padre me dio un suspiro al comunicarse conmigo vía telefónica. Me prometió que me llamaría a diario para saber acerca de mí y de ti. Y así lo hizo, cada día, y cada vez que me llamaba mi vida volvía a renacer. Sentía que respiraba solo por el hecho de escuchar su voz y de saber que seguir con vida. Así fueron los siguientes cuatro meses y parte de la primera semana del quinto. Mi barriga ya se notaba y me sentía emocionada por eso. Bob, Sandy y yo ya habíamos empezado a comprar un par de cosas. Estaba en la fecha tope para saber que sexo seria mi bebe. Tenía dos días sin hablar con Raphael cosa que me preocupaba, pero me esperanzaba que me llamara y pudiese contarle que tendríamos un varoncito o una hermosa nena... Eran solo eso, esperanzas..."